Rompiendo la jaula

» Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Solo hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada más que en el siguiente».

Momo, Michael Ende

En el instante todo sucede y me diluyo. Soy una gota en el océano, una rama del árbol, el pétalo de la flor, una nube en el cielo.

¿Quiénes somos? La respuesta ofrecida por un idealista sería que el ser humano es un animal bípedo, implume y sin cola. Respuesta que no me satisface. ¿Acaso somos un pollo desplumado?

Podría ponerme solemne y decir, como afirmaba Aristóteles, que somos un animal provisto de logos. Nada que objetar. Aunque dicho logos esté dormido. Incluso podría añadir que somos seres pendientes de un reloj, perdidos en el constante quehacer. Y me surge la siguiente pregunta: ¿Cómo salir de la trampa del tiempo?

Cuando era pequeña, una gran amiga, una hermana para mí, me regaló el libro de Momo, con una dedicatoria: Tus flores son más hermosas. Esas palabras siempre me han acompañado y han sido mi bálsamo en situaciones difíciles.

Como dice Michael Ende en su maravillosa novela, nadie como los hombres grises saben apreciar el valor del tiempo. Afirma que el tiempo es vida y que la vida reside en el corazón. Los hombres grises son conscientes de ello, por eso, igual que las sanguijuelas chupan la sangre, ellos chupan el tiempo de los seres humanos.

Mi querido Álvaro de Campos decía en un poema: ¡Aprovechar el tiempo! ¿Pero qué es el tiempo para que yo lo aproveche?

¿Qué es lo que tenemos que aprovechar? ¡Cómo siendo un grano de arena nos creemos ser la playa entera! Ahí está la trampa: La utilidad. Desde la más tierna infancia, nos educan para ser alguien en la vida. ¡Si ya somos alguien! No podemos dejar de ser. Nos hacen creer que si construimos una jaula de oro seremos felices. Y es entonces, justo en ese preciso momento, cuando comenzamos a vivir sin vivir.

Cambiemos la línea por el círculo y nos resultará más sencillo entender. Afirma Heidegger en Ser y Tiempo » La temporización no significa una sucesión de los éxtasis. El futuro no es posterior al haber-sido, ni éste anterior al presente. La temporeidad se temporiza como futuro que está- siendo- sido y presentante.» Pasado, presente y futuro reunidos en un mismo instante.

Es cierto, somos arrojados a la vida, pero en ese proyectarse hacia adelante, del que hablaban los filósofos existencialistas, no hemos de ser calculadores. No consiste en estar pensando en lo que haré en ese futuro inexistente sino en saber contemplar lo que me rodea y abrazar lo que está sucediendo, las posibilidades que me brinda ese presente, transformado en un arrojamiento.

Camino por una calle cualquiera del barrio de Vallecas, abrazando a mi hija a la que llevo conmigo en una mochila, pegada a mí, piel con piel. Cierro los ojos y me digo a mí misma: Hoy es un día cualquiera de marzo, pero este momento siempre estará conmigo, será mi horizonte perpetuo, donde se funden todos los posibles ahoras.

No aprovechar el tiempo, sólo ser:

¡Ah, dejadme no aprovechar nada!

¡Ni tiempo, ni ser, ni memoria

de tiempo ni ser!

Dejad que sea una hoja de árbol,

titilada por la brisa,

polvo de camino, involuntario y

solitario…

Y mientras camino, danzo por la vida, brota en mí un anhelo, como brotó en Alfonsina Storni: No llorar lágrimas cuadradas.

1 comentario en “Rompiendo la jaula”

  1. Saber contemplar lo que nos rodea y abrazar lo que está sucediendo. El estado ideal. Qué difícil de conseguir y de mantener.

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